Terri, Liberia

Con 17 años, Terri es estudiante de 11.º grado y ya cocina algunas exquisiteces como pasante de pastelería. “Antes de unirme al programa, vivía en la calle con mi madre, que es adicta a las drogas”, señala. “A los 14 años, en muchas ocasiones mi madre me obligó a acostarme con hombres a cambio de dinero para comprar drogas”.

“Cansada de esta forma de vida, escapé de mi madre y fui a una iglesia. Allí conocí a una mujer, a quien le expliqué mi situación. Ella luego me llevó al Centro de Mujeres de West Point, en donde estaban incorporando personas para el programa BCAP. Debido a mi situación, me inscribí en el programa. Asistí a diferentes capacitaciones, talleres y excursiones”.
“Estas actividades realmente me ayudaron a darme cuenta del verdadero sentido de la vida. Me acercaron a la educación, la que considero clave para logra un futuro mejor. Me puse el objetivo de convertirme en defensora de las víctimas de abuso de drogas, como mi madre”.
Esto ha motivado a Terri a promover la prevención de la violencia de género, que ella misma padeció. Terri disfruta compartir con otras personas lo que ha aprendido, con la esperanza de marcar la diferencia. “Gracias al programa BCAP, puedo comunicarme con otras personas; esto cambiará mi futuro”.
Terri también encontró una nueva pasión por la pastelería. “Lo que más me gusta es preparar pasteles de bodas”, exclama alegremente. “Si no tengo ninguna oferta de trabajo una vez que termine la escuela, puedo usar mis habilidades de pastelería para mantener a mi familia”.
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