¿Por qué las chicas?

Las chicas son poderosas. Las chicas tienen un potencial ilimitado. Las chicas pueden cambiar el mundo. Sin embargo, en determinados lugares del mundo, aún no tienen acceso a oportunidades.

Es incorrecto. Es injusto. Y, básicamente, no es inteligente.

Cuando se empodera a las jóvenes, todos nos beneficiamos. Invertir en las niñas es la clave para reducir la pobreza: las niñas que reciben educación se casan más tarde, tienen menos hijos y tienen más probabilidades de conseguir atención médica para ellas y sus hijos. Cada año de escolaridad aumenta las ganancias futuras de una joven entre un 10 % y un 20 %.

“En pocas palabras, es simple: si queremos conducir el progreso en el mundo, necesitamos poner a las chicas al volante”. – Kathy Calvin, directora ejecutiva y presidenta de la Fundación de las Naciones Unidas

Incluso con estos datos, sabemos que las iniciativas globales de desarrollo en gran medida no han logrado llegar a las 250 millones de adolescentes de todo el mundo, especialmente a aquellas a las que es más difícil alcanzar.

Durante su vida, las niñas enfrentan discriminación y grandes obstáculos desde una edad muy temprana.

Debemos trabajar para lograr un mundo en el que todas las adolescentes puedan asistir a la escuela, consultar a un médico y permanecer seguras ante la violencia. Es crucial reducir la pobreza e impulsar cambios sociales y económicos.

Lograr todo esto no será tarea fácil ni sucederá de la noche a la mañana, pero no hay excusa para no actuar. De hecho, es la razón para intensificar nuestros esfuerzos conjuntos, porque cuando inviertes en una niña, inviertes en su familia, su comunidad y nuestro mundo.

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